
Cuando Elon Musk decidió comprar Twitter en 2022 por la friolera de 44.000 millones de dólares, muchos lo vieron como una de las peores inversiones de la historia. La red social del pajarito azul pasó a llamarse X, y con el cambio de manos vino una revolución en su estructura y su modelo de negocio. Pero lo que parecía una pésima decisión ahora está tomando otro rumbo. Elon Musk y X:
De la ruina al renacimiento
Tras la compra, el valor de Twitter cayó en picado. En marzo de 2023, la compañía valía menos de la mitad de lo que Musk había pagado por ella, y para finales de ese año, algunas estimaciones hablaban de una caída del 90%, situando su valor en apenas 4.400 millones de dólares.
Los motivos eran evidentes: una fuga masiva de anunciantes, despidos masivos y el auge de nuevos competidores que aprovechaban la crisis interna de la plataforma. X parecía ir directo al abismo. Sin embargo, el magnate volvió a hacer lo que mejor sabe: dar la vuelta a la situación.
Gracias a acuerdos con nuevos inversores y al empuje de su empresa de inteligencia artificial, xAI, Musk ha conseguido que X recupere el valor inicial que pagó por ella. Ahora, la plataforma está valorada en 45.000 millones de dólares, lo que ha reforzado la confianza de los prestamistas y ha permitido estabilizar las finanzas de la compañía.
Impacto en la economía de los usuarios
Más allá de los números de Musk, la pregunta clave es: ¿Cómo afecta esto a los usuarios comunes y corrientes?
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Monetización y restricciones: X ha impulsado su modelo de suscripciones, lo que significa que para acceder a ciertas funciones o tener mayor visibilidad, hay que pagar. Esto puede dificultar la participación de pequeños creadores de contenido o usuarios casuales.
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Publicidad y datos personales: Con la salida de anunciantes, X ha buscado nuevas formas de monetización, lo que podría traducirse en un mayor uso de los datos de los usuarios o una mayor presencia de anuncios personalizados.
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Influencia en la información: Al ser una red clave para el debate público, cualquier cambio en su estructura de contenido y visibilidad puede alterar la manera en que la gente accede a la información y, por ende, a la toma de decisiones.
¿Negocio o herramienta de control?
Pero hay otra cuestión más allá de las finanzas: el poder que Musk está acumulando con X. Su relación cada vez más cercana con la Casa Blanca y su influencia sobre el flujo de información global despiertan dudas sobre si su apuesta por X es solo un negocio o si también busca controlar el discurso digital.
En un mundo donde la información es poder, ¿hasta qué punto es seguro que una sola persona tenga tanto control sobre una red social de este calibre? ¿Estamos viendo una apuesta por la innovación o una nueva forma de monopolizar la información?
El tiempo dirá si X se convierte en una plataforma libre y sostenible o en una herramienta más de control disfrazada de progreso.
fuentes:
noticia: eleconomista
imágenes: CNN / The US Sun